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Este espléndido llavero redondo sobre fondo azul esmaltado, de San-Cristóbal en tren de llevar al niño Jesús, les protegerá. Es el regalo ideal que debe ofrecerse a una persona quien le gusta y que hace mucha carretera.
Un poco de historia... Cristóbal, nacido en Licia, se llamaba, antes de su conversión, a Offero. Era un gigante de cinco metros de cumbre que viajaba diciendo que quería servir el más grande Rey del mundo. Aconsejado por un ermitaño, Offero ayudaba a los viajeros a cruzar un río con ayuda de un árbol a manera de caña. Un día, Offero hizo cruzar a un niño sobre sus hombros. Bajo el peso del niño, se insertó en las aguas y aumentando la cabeza, le dice:
- "Niño, porqué te haces tan pesado, me parece que llevo el mundo?"
El niño le respondió:
- "Non solamente, ti puertas el mundo pero él que ha hecho el mundo, soy el Cristo!"
Y, el niño Jesús bautizó a Offero del nombre de Cristóbal, ya que Christoforos, en griego, quiere decir " aquél que lleva el Cristo". Este santo se convirtió en el guardia de los estibadores y viajeros.
A la Edad Media, la población demostraba una gran devoción hacia este santo. La sola vista de una figura de San-Cristóbal protegía enfermedades contagiosas. Al XVe siglo, se señaló especialmente la veneración para este santo.
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